Reinventándome

Ha pasado ya algún tiempo desde que un tipo llamado Abraham Maslow diseñó una teoría sobre la motivación de las personas. Un anuncio de televisión la explicaba de forma muy gráfica con el ejemplo de un coche: lo primero que le pedimos a un vehículo es que nos lleve y nos traiga (necesidad básica); más tarde exigimos que el carro cuente con mejores prestaciones de seguridad (el segundo escalón de la pirámide de Maslow), que los demás admiren lo bien que nos sienta el azul metalizado y la tapicería (reconocimiento social) y, con el tiempo, sentirnos a gusto conduciendo (la autoestima). Sólo unos pocos le exigen al coche llegar al escalón más elevado: el de la autorrealización, es decir, el cumplimiento de los objetivos vitales y el aprovechamiento máximo de las propias capacidades.

En el mundo del trabajo y de la empresa, las personas tampoco nos movemos por las mismas razones. Hay gente que se conforma con un sueldo y una estabilidad para abrir las puertas de ese crédito que permite alcanzar lo que no te dan veinte años de trabajo. Otros buscan hacer carrera, aprender, sentirse valorados, crecer. Y luego estamos los rara avis, esos que entendemos el trabajo como un medio de construcción personal -no confundir con el workaholismo-.

Pues bien, el pasado 31 de agosto me comunicaron que mi contrato como profesor del área de Formación y Orientación Laboral no iba a ser renovado. Me alivió saber que no era una cuestión de incapacidad, ni de un trabajo mal hecho. Simplemente costes: ahora sale más barato contratar a una persona en formación. De modo que ahora toca hacer frente al fantasma del desempleo que, además de un problema económico, implica meterse en una dinámica que me asusta: la incertidumbre, el estancamiento profesional, los cursos de iniciación al Word

Así que toca pasar página y abrir otras puertas. A ser posible, aprovechando lo aprendido en etapas anteriores. Y, claro, como no me voy a llevar a mi mujer y a mis hijos a Alemania, me queda la opción del autoempleo. Más que una necesidad, lo de emprender me lleva persiguiendo bastante tiempo, por el trabajo realizado con mis alumnos desde 2007 y porque me apetece hacer algo más creativo. Claro que las caras que ponen mis allegados cuando se lo cuento… Ya os contaré.

Seguiremos informando.

Y, por cierto, bienvenido a mi blog.

 
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7 respuestas a Reinventándome

  1. Anaïs dijo:

    ¡¡Uy!! ¡Je,je! No puse mi nombre… Un besuco de Anaïs

    • Anónimo dijo:

      Muchas gracias, guapa!!

      En realidad el golpecito ya lo recibí hace tiempo, no hace falta esperar a que te dejen en la calle. En realidad el desempleo es la excusa perfecta para sacar los proyectos del cajón.

      Un abrazo.

  2. Anónimo dijo:

    Mucho ánimo y ¡¡ADELANTE!!
    A veces viene bien recibir un golpecito para despertar y darse cuenta de todo lo que uno puede llegar a hacer por sí mismo.No te rindas.

  3. miguelsan dijo:

    Como decía el anuncio aquel: !Zuerte, chavá!
    Un abrazo.

  4. Pilar dijo:

    Ramón, felicidades por llevar adelante esta inquietud que tenías pendiente. ¡Adelante!

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