Planificando la búsqueda de empleo

Hay dos maneras convencionales de enfrentarse al desempleo, al menos en los primeros días. Por un lado están los que se entregan en brazos de la desesperación y ahogan sus penas en el sofá, con el mando a distancia, gruñendo cada vez que un político o un empresario asoman en la pantalla. Como la cosa está muy mal no hay razón para moverse del papel de víctima, uno de los más cómodos de interpretar en esta vida. Por otro lado, están los que dedican su primera semana a empapelar polígonos enteros con fotocopias de su curriculum, confiando en que la estadística de probabilidades hará el resto. Después del atracón, se acabó. Pues bien, si me permitís el consejo, durante la primera semana de paro hay que hacer tres cosas:

1. Contarle a todo el mundo que estás desempleado.
2. Mover los papeles del paro, si es el caso.
3. Sentarte con papel y boli para planificar tu futuro profesional.

Habrás oído muchas veces que buscar empleo es como un trabajo en sí mismo. Yo prefiero verlo como si tuviera que elaborar mi propio plan de empresa, con su DAFO, sus objetivos a corto y a largo plazo, su marketing. Se trata de asumir la responsabilidad de tu propio futuro, no puedes delegarlo en manos de otro, aunque tu propósito sea trabajar por cuenta ajena. La crisis económica tiene algo de positivo y es que se acabó el darle las gracias al banco, al gobierno o a los sectores estratégicos por su inestimable contribución al empleo en el pasado. Es el momento de buscar soluciones personales, independientes, no convencionales. Solo o en compañía de otros que estén en tu misma situación.

Bien. Ya tienes papel en blanco y boli:

1. Tus intereses. Pregúntate qué quieres hacer con tu vida. Merece la pena que pienses a medio plazo (4-5 años). Puede que lo que te gusta no tenga nada que ver con lo que has estudiado pero ahora es el momento de sacarlo.
2. Tu realidad. Tus puntos fuertes y débiles. En qué eres un crack. En qué eres del montón. No te olvides de tus aficiones y de tus valores personales.
3. La realidad de fuera. Amenazas y oportunidades de tu entorno. En efecto, el banco no te va a dar un duro. Y no vas a salir de mileurista trabajando para otro enfrente de casa. Hay puertas abiertas pero no precisamente donde la gente hace cola.
4. Tu perfil profesional. Cuando consigas cuadrar un interés con un punto fuerte, habrás dado con el trabajo que tienes que perseguir. Hay perfiles comerciales, administrativos, mecánicos, creativos…
5. Tu estrategia de marketing personal. Cuando una empresa quiere colocar su producto en el mercado, elabora un plan comercial bajo el esquema de las 4 “P”: producto, precio, punto de venta, promoción. En el mercado laboral el producto eres tú y, afortunadamente vales más que cualquier mercancía. Eso sí, necesitas diseñar tu propia estrategia para darte a conocer como alguien único.

Dedicaré los siguientes artículos a desarrollar estos puntos, verás que no se trata de palabras bonitas.

Saludos.

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