Planificando la búsqueda de empleo (2): asumir la realidad

Vaya, podía haber elegido un subtítulo menos resignado para encabezar el nuevo post, ¿no? Pues no: hay que asumir la realidad, que no es lo mismo que aceptarla como un hecho consumado. Es posible transformar las cosas, pero necesitamos partir de un diagnóstico serio de lo que ocurre por ahí fuera (amenazas y oportunidades) y por nuestro interior (debilidades y fortalezas). Y, a la hora de planificar nuestro asalto al mercado laboral, tendremos que aprovechar lo bueno y desactivar lo malo, cuando no podamos suprimirlo del todo. Fácil, ¿verdad?

Supongo que conocéis la famosa herramienta DAFO, ese diagrama formado por cuatro compartimentos que nos permite visualizar la realidad exterior (columna derecha) y la interior (columna izquierda):

DEBILIDADES

AMENAZAS

FORTALEZAS

OPORTUNIDADES

Siempre que he realizado este ejercicio con alumnos, han salido más puntos negativos (fila superior) que positivos (fila inferior). Estamos viviendo un momento económico que no invita precisamente al optimismo pero, cuando las cosas iban bien por ahí fuera, los más jóvenes tampoco teníamos el cajón de las fortalezas muy lleno. Y es que tenemos una tendencia natural a infravalorarnos, tal vez por esa falsa humildad que nos caracteriza a los españoles. Queda muy mal reconocerse como un crack en algo. ¿Alguien ha visto al gran Casillas (venga, o al imprescindible Guardiola) decir en público lo que valen? Lo sé, quedaría demasiado pretencioso y egoísta no decir que hay un equipo detrás, y bla, bla, bla. Pues bien, ese no es el camino para encontrar el empleo que te mereces. Deja de quitarte méritos. Salvo tu madre o tu amigo del alma, que te quieren mucho, nadie tiene por qué conocer tus puntos fuertes de antemano (no te han visto meter goles o ganar Títulos). Así que no tienes más remedio que exprimir bien tu vida personal y académica para descubrir tus puntos fuertes (para potenciarlos y venderlos caros) y los puntos débiles que debes corregir o disimular.

Eso sí, con las fortalezas hay que hilar bien fino. Tener dos carreras, cuatro másteres y cinco idiomas no te hacen fuerte, en el mejor de los casos te permiten entrar en el montón. No tener un título puede ser un punto débil cuando es obligatorio para ejercer una profesión pero no te hace diferente a otros. Ejemplos de fortalezas: la presencia física (te facilita acceder a trabajos cara al público); la creatividad (te abre puertas en sectores relacionados con el marketing); la disciplina (imprescindible para afrontar una oposición); la facilidad de palabra (este don te convierte en carne de comercial); la habilidad de escribir bien (te sirve, por ejemplo, para escribir tu propio blog profesional y promocionarte); tener dinero o contactos (para bien o para mal, abren muchas puertas); etcétera. Es curioso que nuestros puntos fuertes rara vez se desarrollan en el aula, ese gran bunker de conocimientos académicos. Normalmente, lo que te distingue de los demás procede de tu vida personal: tus relaciones, tus aficiones, tus experiencias vitales, tu actitud ante los problemas.

Por lo que respecta a la realidad de fuera, es natural que las amenazas nos impidan ver el bosque de las oportunidades. La amenaza más evidente que nos afecta hoy es la situación económica: el paro, el acceso al crédito, los recortes, la falta de confianza… No podemos negar esta realidad ni podemos influir en ella en el plano macro, pero sí podemos tomar la iniciativa en el plano micro, es decir, como consumidores, como trabajadores, como ciudadanos, como emprendedores, como familias, como organizaciones locales… Es hora de pensar en pequeño. Cada amenaza macroeconómica puede ser combatida con soluciones microeconómicas. Para hacer frente al paro se necesitan empleadores. Para evitar la desconfianza en los datos y en las estructuras hay que confiar en las personas más cercanas. Si el dinero convencional se ha esfumado, habrá que dotarse de nuevos medios de intercambio. Si una necesidad ya está cubierta de sobra, habrá que descubrir dónde y cómo hacemos falta.

No me resisto a recordar aquí dos frases que se atribuyen a Steve Jobs, aunque son ideas universales: “Encontrad lo que amáis” y “El tiempo es muy corto para desaprovecharlo”. Por lo visto este hombre no tenía título universitario pero no me cabe duda de que en su DAFO personal, las Oportunidades y las Fortalezas pesaban más que las Amenazas y las Debilidades.

Saludos.

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4 respuestas a Planificando la búsqueda de empleo (2): asumir la realidad

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