Planificando la búsqueda de empleo (3): busca tu lugar

El tiempo pasa que da gusto y me he tirado casi dos semanas sin escribir, entretenido con varios frentes personales abiertos. En breve os daré detalles de mi vida laboral. De momento os pido disculpas por haber dejado a medias mi serie sobre el plan de búsqueda de empleo. Sigamos.

Hemos tomado conciencia de la realidad –la de dentro y la de fuera-. Y, antes de lamentarnos de la larga lista de puntos débiles y amenazas que nos han salido en el DAFO, haríamos bien en preguntarnos por nuestros intereses, por lo que de verdad nos motiva y nos saca de la cama a diario. Normalmente, las personas somos muy buenas en aquello que nos gusta hacer, y vuelvo a recordaros que, tal y como está el panorama, no podemos conformarnos con ser del montón…

–          Es que yo no sirvo para nada…

Perdona, niño/a. Ni se te ocurra ir por ese camino. Tienes dos opciones:

–          dedicarte a hacer lo que te gusta,

–          o disfrutar con aquello a lo que te dedicas.

Bien, ya sé que esto te puede sonar a humo de consultor. Pero, precisamente, es en los momentos de crisis cuando podemos abrir nuestras mentes a cosas nuevas. Cuando la economía iba bien, existían cuatro o cinco profesiones estándar y todos teníamos que encajar en una de ellas. Ahora el límite lo marca la lista de necesidades personales y empresariales, y te comunico que es bien larga. De modo que ahora tú puedes crear tu propia profesión, convertir esa afición –cultural, deportiva, friki…- en un nicho de negocio o, incluso, aprovechar tus propias necesidades para abrir una empresa que te permita autoabastecerte –léase celíacos que montan su propia tienda-para-celíacos o similares-.

Pues bien, es el momento de que busques cuál es tu lugar en el mundo. En verborrea laboral, ese lugar se llama perfil. Para descubrirlo, necesitas confrontar tus capacidades –los puntos fuertes que te han salido en el DAFO- con tus intereses, tus gustos. En Internet puedes encontrar cuestionarios como éste, que he encontrado en la web Don Empleo, para detectar dónde puedes encajar con una precisión bastante alta. Puedes llevarte alguna sorpresa con el resultado pero no debes cerrarte a nada. No se trata de “trabajar de lo tuyo” sino de que “lo tuyo” se convierta en “tu trabajo”, aunque no tenga nada que ver con lo que has estudiado.

¿Qué resultado te ha salido en el test?  Seguramente, tu lugar en el mundo se encuentra entre los siguientes perfiles profesionales:

    • Perfil administrativo. Más conocido como trabajo de oficina. Si eres una persona organizada, te llevas bien con el ordenador y no dejas que el papeleo te devore, es posible que seas carne de oficina. Un trabajo muy envidiado por algunos –cómodo, con calefacción y aire acondicionado…- pero con muy mala fama, porque tu sueldo se diluye en eso que los economistas llamamos costes indirectos. Eres necesario pero tu valor añadido es inapreciable. ¿Cómo hacerte valer? Tienes que hacerte imprescindible dentro de tu ámbito. Tu trabajo no es mover papeles ni coger el teléfono. Tú solucionas problemas.
    • Perfil técnico. En este perfil encaja cualquier ocupación que necesite una cualificación específica y repercuta en los costes directos, es decir, los que están relacionados con la producción o el servicio que presta. Me da igual que sea un ingeniero aeronáutico o un mecánico de coches. Lo bueno del trabajador técnico es que tiene la sartén por el mango: de él depende la cantidad y la calidad del producto. El problema es que las empresas suelen contar con recambio abundante porque casi todos los oficios y profesiones tienen personal cualificado de sobra. La clave para sobrevivir en el mundo de los técnicos, como ya he dicho otras veces, es ser un crack… y que el empleador lo sepa, claro.
    • Perfil comercial. Sin duda, la ocupación estrella en cualquier empresa es vender. A diferencia de sus compañeros, el comercial participa más en los ingresos que en los costes. Si se te da bien vender motos y, además, te gusta, no puedes estar en el paro, porque eres el tipo de profesional más demandado y valorado por cualquier empresa. Eso sí, si quieres trabajar de comercial en serio, olvídate de esos portales generalistas que buscan carne fresca y tierna para vender tarjetas de crédito. Especialízate en un producto concreto y busca tu propio mercado. Si dominas un idioma extranjero, ese mercado será más grande. En esto de los idiomas pasa como con las ocupaciones, que hay que ser el mejor. Todo el mundo habla inglés medio-alto. Hacen falta bilingües. Y si no, siempre puedes diferenciarte con algún idioma emergente, como el chino o el portugués.
    • Perfil creativo. Mi favorito. Normalmente asociamos el papel de creativo a los artistas o, siendo muy generosos, a los de marketing. En mi opinión, es la hora de explotar el talento generador de ideas en todas las áreas de la empresa. Todos los puestos de trabajo pueden beneficiarse de la innovación, de los cambios en los procesos, de las nuevas líneas de negocio, de las nuevas técnicas de venta… Pero, claro, para ello hacen falta mentes pensantes y, a ser posible, deben trabajar cerca de los niveles directivos. El problema es valorar correctamente la aportación de un creativo: nadie paga por una idea hasta que no se tiene claro su retorno económico. Por eso, si lo tuyo es crear, innovar, inventar, pensar, investigar… tendrás que ir de la mano de un buen analista financiero (para estudiar los costes y los beneficios de tu idea), un técnico (capacitado para convertir tu idea en un producto) y un comercial (alguien que crea en tu idea y te ayude a venderla).

Se pueden definir otros perfiles (directivos, formadores, combinaciones de los anteriores…) pero creo que todos podemos encajar en alguno de los cuatro que os he descrito. Ahora es el momento de que busques tu perfil, tu lugar en el mundo. ¿A qué esperas?

Un saludo.

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3 respuestas a Planificando la búsqueda de empleo (3): busca tu lugar

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