Planificando la búsqueda de empleo (5): la marca personal

Hora de retomar el hilo sobre la búsqueda de empleo. Por si es la primera vez que entras en este blog, te diré que buscar empleo es un trabajo en sí mismo. Conviene tomárselo en serio y perder algo de tiempo para planificar, mejor con un papel en blanco delante. Pues bien, anteriormente en Espacio Transversal…

En esta entrada quiero hablar de la primera de esas 4 “P”, la del producto que vamos a vender. Una empresa o un profesional, cuando quiere darse a conocer en el mercado, lo primero que tiene que cuidar es la imagen, la estética, el envoltorio. Puede ser que tengamos un producto o un servicio técnicamente perfecto pero mal presentado. Y sabéis que la sociedad en la que vivimos no perdona las apariencias, a pesar de que las manzanas arrugadas suelen ser mucho más sanas que las enceradas.

Me voy a ahorrar aquí todos esos consejos que ya hay en Internet sobre si el tipo de letra de un curriculum tiene que ser Arial o Verdana; o sobre la vestimenta que tienes que llevar a una entrevista de trabajo. Sobra decir que no debemos correr el riesgo de destacar por algo negativo, por ejemplo, una foto poco clara, faltas de ortografía, llegar tarde a una entrevista y en ropa de playa… Pero tampoco podemos conformarnos con presentar un curriculum neutro o con hacer una entrevista con respuestas normalizadas. Me temo que el mercado laboral ya no entiende esos consejos prácticos para que todos seamos iguales. A día de hoy, todos podemos ser chicos y chicas majas para entrar a trabajar en una empresa.

El caso es que ya hace tiempo que se habla del concepto marca personal. El pionero en este tema es Andrés Pérez Ortega, al que podéis seguir en su blog. En realidad, el objetivo de trabajar la propia marca, no se diferencia mucho de lo que persigue un refresco o una tienda de ropa: destacar y/o ser recordado. Es verdad que también podemos sobrevivir como marca blanca, pero en el mundo del trabajo me parece que es mejor aspirar a mejorar y a que los empleadores te consideren como algo único e irrepetible. Es decir, como alguien a quien va a ser difícil sustituir.

En España no es fácil trabajar la marca personal. No sólo porque a mucha gente le parecerá uno de esos palabros vacíos procedentes del mundo de la autoayuda. Y es que en la sociedad española se lleva mucho el rol de mosquita muerta. Es decir, no destacar de la masa para no parecer un resabidillo o un trepa. Hay que ir de humilde por la vida si quieres encajar socialmente. Sin embargo, las empresas, grandes y pequeñas, necesitan saber en qué se diferencia un candidato de otro y para ello hace falta emitir señales más eficaces que las que puede emitir un curriculum o una entrevista personal. Para ello, se me ocurren las siguientes  ideas:

  1. Si no tienes más remedio que presentar un curriculum para optar a un puesto de trabajo, no dejes de incluir la dirección de tu blog, tu perfil de LinkedIn, tu página web o cualquier enlace digital que pueda ayudar a la empresa a obtener información relevante.

  2. Si estás buscando empleo por candidatura espontánea, evita el curriculum en papel, salvo que la propia empresa lo requiera. Es más práctica la tarjeta de visita o, por qué no, ser creativo e innovar con formatos nuevos. Desde USBs serigrafiados (lo sé, una opción pelín cara) a calendarios de bolsillo con un código QR apuntando a tu blog o a tu perfil.

  3. Si no tienes tiempo para escribir un blog o para estar en más de una red social, no veo ningún inconveniente para utilizar tu perfil personal de Facebook, siempre que esté activo e impoluto (no pasa nada porque cuelgues fotos de tu vida personal siempre que ayuden a presentarte como una persona sana, con aficiones interesantes, indicios de vida personal y social).

  4. Y si no te llevas bien con Internet o es tu sector profesional el que no encaja en la Red (por ejemplo, gente que trabaja en oficios), hay que cuidar bien las recomendaciones. No hay que olvidar que la mayor parte de las ofertas de empleo no se publican. Y a veces, para demostrar que haces bien tu trabajo, no hay más remedio que recurrir a tus contactos más inmediatos: familia, amigos, vecinos.

Para desarrollar tu marca personal, es decir, para destacar y ser recordado, hay que dedicar tiempo para ampliar tu red de contactos y que todo el mundo se entere de lo bien que haces tu trabajo. Es la única manera de adelantar puestos en la cola del paro.

La semana próxima tocaré el tema del precio y del valor de nuestro trabajo.

S2.

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